27/5/07

LAS ESTEPAS IBÉRICAS

¿Qué es una estepa? En principio la respuesta sería la de áreas llanas u onduladas con formaciones vegetales formadas por caméfitos y anuales, sustrato arbóreo ausente o casi y temperaturas extremas con sequía estival importante. Pero como consecuencia de la evolución histórica de estos ecosistemas se deben tener en cuenta otros factores como son la fuerte antropización y la estrecha relación con los cultivos extensivos de cereal y leguminosas, de manera que en muchas ocasiones el concepto de estepa se amplía.

En la Península Ibérica las estepas constituyen una de las formaciones vegetales más extensas abarcando 4,5 millones de hectáreas, de las cuales algo más de 2.000.000 han sido declaradas IBAs (Important Birds Areas). Además, nuestro país están representados todos los tipos de ecosistemas esteparios que se han considerado en la Unión Europea -en el resto de paises solo están presentes los pastizales semiaridos-. Por comunidades, las mayores extensiones se encuentran en Castilla y León, Castilla la Mancha, Andalucía, Aragón y Extremadura.

Por otro lado las estepas contribuyen de forma significativa y reconocida a la diversidad biológica global con, entre otros grupos, una amplia variedad de taxones de aves. De hecho, de las 324 IBAs declaradas en nuestro país, 88 lo han sido por incluir poblaciones de aves esteparias. Especies como la Avutarda Común (Otis tarda), la Avutarda Hubara (Chlamydotis undulada), el Sisón Común (Tetrax tetrax), el Alcaraván Común (Burhinus oedicnemus), el Cernícalo Primilla (Falco naumanni) o la Alondra Ricotí o de Dupont (Chersophilus duponti), que presentan importantes problemas de conservación de sus poblaciones a nivel nacional y/o internacional, dependen íntimamente del buen estado de estas formaciones.


Pero parece que el interés por el mantenimiento de estos ecosistemas no entra en las agendas de los países que los albergan a pesar de su rápida degradación y destrucción. Entre los principales problemas que presentan las estepas en la Península están: 1) la disminución de su superficie por cambios en los usos del suelo, como la reforestaciones de terrenos agrícolas o el aumento de la superficie destinada a cultivos arbóreos de secano; 2) la intensificación y/o modificación de los tipos de cultivo a través de regadíos y cultivos bajo plástico, concentración parcelaria y desaparición del barbecho tradicional; 3) los cambios en las actividades ganaderas que implican sobrepastoreo o infrapastoreo; y 4) la ausencia de legislación que las proteja.

El mantenimiento de estos medios tan nuestros y dependientes de las actividades humanas de que los gobernante les den el valor que merecen y la población entienda su importancia en el mantenimiento de la diversidad biológica y como un medio que refleja los usos tradicionales. Por otro lado, esperemos que la UE modifique adecuadamente los objetivos de la Política Agraria Común (PAC) con el fin de que, en la nueva reforma, se tengan en cuenta estos hábitats y a las especies que albergan.
 
Para saber más:
  
Nota: este post ha sido publicado paralelamente en Desde el Sekano bajo el título Sobre las Estepas 
Actualizado: 17 de noviembre de 2009, 03 de marzo de 2015.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la entrada, hay que reclamar estos espacios hasta el hartazgo, mucha gente aun piensa que son sólo secarrales.

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